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10 mayo, 2013 / Sra. Gafapasta

Cápsulas para emprendedores. Si no lo quieres hacer, no lo hagas.

Esta sección va orientada a los emprendedores. Podréis encontrarla cada viernes y recuperar las anteriores entradas en el menú de la derecha.

Parece absurdo, pero cuando comenzamos nuestra actividad como emprendedores tendemos hacia el “sí a todo”. Es como tender hacia infinito.

Esta entrada tiene relación con la entrada sobre delimitar nuestro público objetivo. 

Cuando empezamos a trabajar queremos ser los mejores, pero al mismo tiempo no podemos rechazar ningún trabajo. Déjame que os diga que, a veces, rechazar un trabajo te puede aportar aspectos positivos. Por un lado, estás perfilando tus servicios, por el otro captas la atención del resto.

Meta by Serena Vacas Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

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Hace unos meses escuchaba una entrevista a un blogger de moda, donde explicaba que rechazaba más proyectos de los que aceptaba, no por ello había dejado de recibir propuestas, cada vez más interesantes, ni había dejado de trabajar en excelentes proyectos.

Al iniciar un proyecto estás borracho de energía y emociones. Te sobran energías y fuerzas. A todo lo que llega le haces una tirada de tejos descomunal. Es muy parecido a quedarte en la discoteca hasta el cierre, te puede parecer lo mejor del mundo, pero si estuvieras sobrio verías que los que quedan allí deberían llevar horas en la cama ¡igual que tú!

Rechazar un proyecto quiere decir que has elegido una meta y eres fiel a ella. Si sientes ese subidón de energías: gestiónalo, dirígelo hacia esos clientes potenciales que quieres que sean tus clientes. No quiere decir que los persigas de casa al trabajo y del trabajo al bar, pero puedes plantear acciones que los atraigan, o bien invertir esas energías en buscar una red de servicios para cuando debas lanzar acciones.

Sobretodo, no hagas algo si sabes que te perjudicará, porque no quieres ese cliente ni los clientes que te pueda reportar. No hagas algo si no quieres hacerlo porque gradualmente tu implicación con el proyecto caerá en espiral descendente y decadente.

No querer hacerlo también implica que no te vendas barato. Hoy por hoy, ya sabemos que empresas y particulares abusan del fulanito me sale más barato o ten compasión, no tenemos dinero para hacerlo (carita de pena + lagrimita). Puedes acceder a ciertas demandas, pero la experiencia me ha enseñado que este tipo de cliente no cree en tu trabajo, sólo te utiliza para un fin. A este cliente le dan igual tus consejos o tu experiencia, quiere que lo hagas y punto. Puedes pensar que volverán a buscarte cuando necesiten más de tus servicios/productos y entonces podrás valorar tu trabajo/producto por lo que realemente vale, pero, de nuevo desde la experiencia, este cliente no vuelve porque ha encontrado a su siguiente víctima, y si vuelve, será con la misma música.

No hablo desde el resentimiento, he aprendido con estos clientes, sobretodo a gestionar energías y a no perder el tiempo enfadándome. Si quieres hacerlo, porque necesitas la experiencia / el cliente / entrar en un sector, es tú elección. Ten en la lista de pros y contras que este tipo de clientes son colegas de otros clientes en su sector, los sectores son pequeños y todo el mundo se conoce.

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